miércoles, 20 de marzo de 2013

¿Desentendidos, indiferentes? #ReformaTelecom desde la industria tecnológica


Desde la semana pasada, en plena discusión de la iniciativa de reforma al sector de telecomunicaciones, he charlado con los directores mexicanos de dos empresas fabricantes de teléfonos móviles (Nokia y BlackBerry), de una empresa de contenidos en Internet (Terra Networks) y con el vicepresidente para Latinoamérica de una empresa de servicios de TI (Tata Consultancy).

Durante las entrevistas (en proceso de producción, que espero pronto verán publicadas en El Economista) les pregunté su opinión sobre esta posible reforma que se discute en el Congreso de la Unión. Las respuestas, me atreveré a decirlo, fueron decepcionantes.

La mayoría se salió por la cómoda respuesta políticamente correcta: es bienvenida toda reforma que promueva más competencia y sea benéfico para el consumidor. Uno (BlackBerry) de plano me dijo: nosotros seguimos vendiendo a nuestros aliados estratégicos, con o sin reforma.

¿De qué forma influenciará una reforma de este calibre a su negocio?, les insistí. Las contestaciones fueron algo así: "pues según lo que dicen, habrá mayor competencia y eso es bueno". Sin mayor análisis y sospecho que no se han detenido a fondo a revisar una iniciativa de reforma que tanto especialistas como líderes de opinión y la clase política califican como una de las más importantes en la historia de nuestro país.

Me pareció inaudito el poco interés sobre este tema por parte de los fabricantes de teléfonos móviles, la industria de contenidos digital y de tecnologías de la información. Tal vez sólo fueron salidas políticamente correctas a un tema tan delicado.

¿Cómo es que no les ocupa el tema de la reforma a las telecomunicaciones a empresas que dependen del crecimiento de la penetración de Internet y banda ancha, de una mejor calidad y velocidad en los servicios de transmisión de datos, de un mayor acceso a las tecnologías de la información, y de una mayor cobertura y calidad en los servicios de telefonía móvil?

¿Cómo es que no consideren la posibilidad de nuevos jugadores en el mercado con quienes pueden hacer otras alianzas? ¿Cómo es posible que no les preocupe que sus lanzamientos "exclusivos"de teléfonos y servicios de valor agregado sean en su mayoría con la empresa de Carlos Slim por la existencia de una dominancia en el mercado de servicios móviles, cerrándose así a posibles contratos más rentables que vuelvan estas tecnologías más accesibles y con un mayor nivel de consumo?

Insisto, espero que las respuestas hayan sido una salida diplomática y correctamente política a este tema que ha puesto en jaque a diputados, que ha confrontado a analistas, la clase política y las grandes empresas de telecomunicaciones, y que parece que seguir su historia parece importarle a los reporteros de la fuente de telecoms y periodistas con pleito casado con algunos de los protagonistas de la historia de este sector en México.

Si no es así; si realmente hay apatía, desinterés o desinformación respecto a la reforma a las telecomunicaciones, que decepción del sector tecnológico en México, tan distante de las decisiones de la política pública e incapaces de integrarse a una discusión a un tema que busca el beneficio de la sociedad, quien finalmente es la que consumirá lo que producen y venden.

Foto: gsma.com


domingo, 30 de diciembre de 2012

Yo no olvido el año viejo


Now all those feelings, those yesterdays feelings will all be lost in time.

Mi cuerpo está lleno de explosivos, de material inflamable. No es muy volátil. La explosividad está controlada... Pero hay contadas chispas compuestas de traición y violencia que terminarán en catástrofe irracional. Historias que nunca deben ser contadas. Lágrimas. Daños colaterales.

La invisibilización y el silencio son armas letales de un sistema para callar y borrar capítulos en la historia de un país, de la sociedad y de una familia. El silencio y la indiferencia sobre una hecatombe que definió consciente o inconscientemente la vida de muchos, habría de convertirse en confusión, en dolor.

Lo descubrí esa noche cuando murió una parte de mí. Cuando me vi obligado a, nuevamente, crecer.

Resulta que hay algo peor que pelear con mamá: sus lágrimas, su llanto, su sentimiento de culpabilidad al ver cómo uno de sus hijos no fue capaz de soportar la obra de teatro “Todo está bien” que por siempre se ha interpretado en la familia.

Varias veces le repetí que no es su culpa, sino mi falta de capacidad para entender por qué todo el mundo recibe con los brazos abiertos a un ser que golpeó y amenazó de muerte a los seres que más quiero. ¿Tengo derecho a cuestionar? ¿Tienen derecho a fingir que nunca pasó?

Quisiera estar con mi madre y abrazarla. Platicar con ella. Verla a los ojos. Sentirnos como dos viejos amigos que después de tanto tiempo se reencuentran.

Quisiera decirle que los días de tormento ya quedaron atrás y nunca volverán. La realidad es que aún hay fantasmas con los que no quiero lidiar ni vivir. Pero el riesgo de que se crucen los caminos queda latente. Y entonces arde la pólvora.

Pareciera que cargo conmigo todo un compendio de narraciones surrealistas. Que me esmero en crear escenarios para alimentarlo con nuevos relatos de dolor innecesario. Pareciera que encima de mis hombros llevo un huracán listo para devastar.

¿Dignidad, respeto, seguridad? ¿Valen la pena? Empiezo a creer que no. Si este vacío -que crece cada segundo y se multiplica con cada kilómetro de lejanía- es el resultado de defender las lágrimas y la sangre derramada en batallas de antaño, entonces me quiero apartar a un lado. Fingir que nada pasa.

Ya me cansé de preguntar, de responder, de buscar el origen. Ya me cansé de escudriñar en mi cabeza, sin llegar a ningún lado, algo que simplemente es. Punto. Es y ya.

Demasiado tarde.

Me descubrí como un ser envidioso que prefirió revivir y alejarse de un conflicto. Me alejé de mi madre, mi amiga. Nos quité la oportunidad de vernos crecer uno al otro. Nos quité la oportunidad de cruzar un año más.

Me dolió ver su dolor y tristeza en los ojos, haciendo esfuerzos monumentales para ser firme como la roca que siempre nos ha dado la fuerza para mantenernos juntos ante la catástrofe.

Lo siento mamá. Yo no olvido el año viejo. Te prometo que algún día lo voy a olvidar. Por ti. Por mí.

domingo, 5 de agosto de 2012

Defensores (¿legítimos?) del ACTA en México

A mí me vale la cultura; lo que yo quiero es mi dinero.- Roberto Cantoral Zucchi
Hace poco más de tres meses que no me paraba por estos lugares. Una disculpa si me extrañaban (no lo creo). Algo ha estado dando vueltas en mi cabeza que trataré de poner en orden en este post.

Desde que revivió el tema del ACTA, he tratado de empaparme a profundidad sobre el tema para darle una cobertura de calidad para El Economista desde la trinchera que me corresponde y he asumido con la más grata pasión: la libertad digital.

Creo que ya lo he dicho antes a algunas personas, pero lo repito aquí. ACTA es parte del mundo que la banda de rock Nine Inch Nails -con el corazón creativo de Trent Reznor- propuso en el disco Year Zero: un mundo vigilado día y noche, sin privacidad, que castiga a la libertad, que enajena el libre pensamiento, que invita al consumismo desenfrenado y castiga al que intenta mantenerse al margen.

¿Quién quisiera vivir en un mundo así? ¡NO MAMEN! ¡¿QUIÉN?!

Esa pregunta rondaba en mis pensamientos cuando el 19 de julio del 2012, convocados en una rueda de prensa por un organismo llamado Coalición por el Acceso Legal a la Cultura (CALC), me topé con esos "quiénes".

 **ADVERTENCIA: si continúa leyendo, acepta que los comentarios aquí vertidos representan mi opinión personal como periodista y en ningún momento reflejan la postura del medio para el que escribo. Gracias.**

La rueda de prensa tenía la intención de manifestar su apoyo expreso hacia la firma del ACTA por parte del gobierno de Calderón (a.k.a. "El Espurio", ¿recuerdan?) a tal grado que felicitaron y agradecieron al Ejecutivo por velar por el gremio. (Sic y re contra sic).

Eran cuatro los voceros: de la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM) el "maestro"Armando Manzanero, presidente vitalicio de la CALC, y Roberto Cantoral Zucchi,  vicepresidente de la CALC; Gilda González Carmona, presidenta de la CALC y directora de la Amprofon; y José Ángel Quintanilla, vocal de CALC y representante de la industria editorial.

Ante los insistentes cuestionamientos de la prensa (ninguno de éstos reflejado en sus notas periodísticas), los voceros aceptaron que el ACTA contiene ambigüedades (tal como lo admitió el titular del IMPI cuando lo entrevisté) pero argumentan que quieren la "protección" de sus obras en el ambiente digital porque, en pocas palabras y parafraseando: los autores se están muriendo de hambre porque la mayor parte del consumo de canciones en Internet no se refleja en sus bolsillos.

Uno podría aceptar el argumento con esta primera lectura. Pero esas palabras son dictadas desde los monopolios culturales (Televisa, Azteca, Warner, Universal, Sony...). Y lo reconocen off the record los mismos miembros de la CALC, excepto los anteriormente mencionados.

Para efectos de este texto, resaltaré sólo a dos personajes: Cantoral Zucchi y González Carmona. ¿Por qué? Con ellos platiqué personalmente tras la rueda de prensa y, si me permiten agregar, Manzanero es un nostálgico del cassette y el disco por lo que se niega a profundizar en la esfera digital sin satanizarla.

ROBERTO CANTORAL ZUCCHI:
"A MÍ ME VALE LA CULTURA, YO LO QUE QUIERO ES MI DINERO"  
Así me respondió el hijo de Roberto Cantoral, y hermano de Itatí Cantoral (ambos artistas que vieron florecer su carrera en Televisa) cuando le pregunté: ¿qué hay del acceso a la cultura como una forma de crear identidad nacional, de crear ciudadanía, de democratizar a la sociedad y formar la consciencia colectiva?

Cantoral Zucchi es el abogado de la SACM y, hasta donde sé, no es creador como lo pudo ser su padre o incluso su hermana.

"Si lo quieren gratis, que se los pague el gobierno entonces", fue otra de las maravillosas frases con la que, en tono grave intentando, tal vez, causar algún tipo de intimidación, refutó los argumentos sobre la importancia del acceso a la cultura para la educación y el avance social.

Es claro, el DINERO es LO ÚNICO que le interesa al miembro de la sociedad de autores. Pero no el dinero para los autores, sino el dinero para él, para el señor Manzanero y la estructura orgánica de la SACM.

O de qué otra forma explican que este organismo defienda tanto un acuerdo internacional que transgrede la soberanía nacional, que deje abiertas las puertas a la censura y persecución en los ambientes digitales, y que a los autores, los verdaderos interesados, la única vía que les quede para defender sus derechos de autor sea a través de los órganos jurídicos de este tipo de sociedades (y por ende habría un incremento en la membresía, más recursos manejados a discreción bajo el argumento de que "o te unes o te jodes").

Aquí una nota publicada en La Jornada donde se demuestra cómo es el verdadero actuar de los "representantes" de este gremio, donde no les importa sangrar los bolsillos de los creadores. "No somos banco", dicen.

GILDA GONZÁLEZ CARMONA:
"MUY POCOS HAN TRIUNFADO EN INTERNET"

Gilda González, abogada y ex directiva del IMPI (así que muy muy apegada a los autores, lo dudo), desdeña los esfuerzos de Nortec Collective, Nine Inch Nails o Radiohead (retomados en la rueda de prensa por una reportera de CNNExpansión y por un servidor). La directora de Amprofon dice que son pocos los casos que han logrado tener éxito en Internet al compartir sus creaciones sin cobrarlas, bajo un modelo de negocios "freemium" al regalar una parte de su obra.

Esa es la clave: crear verdaderas obras, conceptos artísticos por las que vale la pena desembolsar un dinero que también se reparte en necesidades como alimento, vestido y vivienda. Está claro que yo tampoco pagaría un peso por productos de rápido consumo como RBD, Paulina Rubio o Ninel Conde.

Pero el doble discurso de Gilda González es imposible dejar desapercibido: "el futuro del negocio de la música está en Internet", pero "Internet no es rentable". Tal vez la directora de Amprofon debería impulsar la investigación sobre negocios digitales y los bienes culturales, si eso le preocupa.

Al leer entre líneas nos deja ver que los grandes industriales del sector que ella les da voz, prefiere quedar en una zona de confort y criminalizar la evolución social. Claro, porque yo no he escuchado que  disqueras independientes, las que utilizan más Internet como medio de difusión, defiendan a capa y espada el ACTA.

Gilda González insiste que no, que el ACTA no invade libertades. Dice que ya revisó el documento a diestra y siniestra. Entonces está consciente y aprueba que el acuerdo criminalice al que comparta una canción y está a favor de que dejen de crearse obras artísticas callejeras porque utilizan música sin un pedir permiso que dejaría a un colectivo cultural en la quiebra total. Está a favor de la censura a la innovación y creatividad, entiendo entonces.

Seamos realistas: el artista quiere ser visto, escuchado y leído. Y también quiere vivir de su obra y su pasión. Con mucho esfuerzo lo pueden lograr de forma independiente. El problema es cuando los grandes monopolios culturales quieren acapararlo todo, pagando una miseria para hacerse de los derechos de autor de un creador, y exigiendo millonadas para aquél que quiera usar la obra que no desarrolló pero legalmente le pertenece.

González Carmona, como Cantoral Zucchi, cree que "si quieren educación, si quieren cultura, si quieren medicinas baratas, que el gobierno lo pague". ¿Partido Verde Ecologista de México, telebancada, Enrique Peña Nieto? Hay muchas cosas por deducir de su comentario.

Triste realidad. Se disfrazan del gremio cultural para convertirse en los voceros de grandes industriales que les importa más mantener sus chequeras al tope que la democratización. Y es obvio: un pueblo informado difícilmente es manipulado.

González, Cantoral, abaratados representantes de empresarios transnacionales que quieren mantener el control, y entre sus argumentos hechos palabras dejan ver que de nuevos negocios en nuevas plataformas, no conocen ni una bicoca.

30 Seconds To Mars Give An Update On Artifact... por ArtisanNews

Artifact, documental de 30 Seconds to Mars, dirigido por Bartholomew Cubbins (quien también dirigió sus anteriores videoclips como The Kill) donde muestra la realidad de la relación artista-disquera y relata la batalla legal contra EMI-Virgin que retrasó la salida de su álbum This Is War.

domingo, 29 de abril de 2012

A place, a trance.

I imagine a place full of electrical colors, full of energy, where adrenaline never fades out.

I imagine a place where it's all about love, music and dancing. Full of sensuality and friendship, where "pervertion" is just another way of fun.

In this place -a kind of Leonard Cohen' secret life- we never stop jumping, dancing to the moon while electro-rock never stops.

In this place, there's no need of acids or any kind of drugs: WE ARE THE DRUGS. There's so much adrenaline,energy, love, sexual fire, music and movement that we don't need anything else to feel like we're on exctasy.

We are the power of the nation, we can make this evolve, we can force the whole world to break the limits and set us free...

And in the place I dream of, there are no heartbreaks. We have a beloved that loves us back, and we won't have to cry anymore for losing the love of our lives.



lunes, 23 de abril de 2012

La típica historia

Cuando tenía 14 años todo era muy distinto: no era guapo, no era popular, no era risueño, no era sociable, no era un atleta, no era tan materialista, no era un casanova, no era un aficionado a ningún tipo de estimulante, no era emocionante... No era... No era... No era... ¿Qué coños era entonces?

Tenía sueños y deseos de grandeza. Me veía en un escenario desgarrando mi cuerpo y mis cuerdas vocales cantando power ballads. Me veía escribiendo en alguna Nueva York. Veía mi nombre en un diario o revista como autor de algún artículo, como periodista de rock. Me veía, en algún modo satisfaciendo mi necesidad de reconocimiento... Todo por amor (mal correspondido).

En ese entonces me decía:
Voy a ser grande y talentoso para que ella, que no ve más que un amigo en mí, se dé cuenta que soy mucho más que un tierno confidente que siempre ha soñado con tocar las estrellas, y se arrepienta de haberme dejado en el camino.

Voy a gritar desde la cima del mundo para que aquellos que me la arrebataban de los brazos se sintieran menos que una cucaracha rondando por las maloliente basura que uno deja en el olvido.

Diez años después: Soy mucho más que el promedio, una generación perdida en la mediocridad y la normalidad. Aunque por mucho estoy lejos de la cima.

No he dejado de soñar y nunca lo haré... La realidad pesa más que el mundo imaginario en el que me veía una década atrás.

Tengo un nombre que empieza a sonar más que el de un simple mortal; un nombre que ha sido difícil de mantener y que a veces se sumerge en el hastío.

La vida bohemia del imaginario de ayer se perdió en el sistema industrial de hoy.

Otra arista de la realidad es que me importa un reverendo cacahuate con quién sale. Me importa un comino qué fue de los populares, de los mal portados (jamás rebeldes porque nunca actuaron con inteligencia).

¿Por qué hago lo que hago, si la razón original se perdió con el transcurrir de los inviernos?

Quiero sumergirme en grandeza, en nihilismo y en placeres mundanos. Quiero escribir para la Rolling Stone y ser aplaudido en un auditorio repleto de una multitud voraz. Quiero ver muchos mares, tierras lejanas, rostros y cuerpos que me extrañen al partir en la búsqueda de una nueva aventura.

Sólo necesito nuevamente una razón.

Waiting alone I cannot exist, feeling this hate I have never missed... Please someone give me a reason to rip off my face. Blooding is pouring.


Conservo muy dentro de mí es ese ser emocional, un tanto depresivo, con sueños de grandeza y complejos de inferioridad -que aprendí a ocultar en cierto modo- y grandes amigos que me acompañaron en el camino.

lunes, 2 de abril de 2012

¿Qué haces?

¿Qué haces en la ciudad cuando quieres estar recostado en un campo tapizado de rocío? ¿Qué haces recostado en el campo cuando deseas explotar en la energía de la ciudad?

El dilema de un hombre insatisfecho...



Well... I'm unsatisfied...

Pero, ¡Hey! Dicen que es el único camino para dejar atrás la mediocridad.

...although sometimes I think I push myself kinda hard...

Even if it's not, sometimes it feels like (sometimes I'm so weak).

Ya es martes.

miércoles, 28 de marzo de 2012

De vuelta...

Pasó ya la media noche. Tengo menos de cinco horas para dormir... Y héme aquí: anunciando mi triunfal regreso al mundo del blogueo gracias a una aplicación de Blogger para iPhone instalada en mi iPad, la más viejita. Obsoleta.

Estoy cansado pero jamás muerto. Y así estaré, así me gusta estar aunque a veces con la frustración de que las neuronas autosabotean su sinapsis en señal clara de rebeldía. No puedo ocultar mi naturaleza.

Resisto a Morfeo sólo para escribir un par de líneas que me hagan escupir un poco de la desesperación que a veces se apodera de mí. ¿Por qué? Francamente no lo sé. Tal vez el psiquiatra tenga la verdad y por mí, se la puede quedar.

A mí me gustan las verdades. Todas. Excepto las que conciernen a mi ser.

Miedo, vomitivo miedo... Los demonios que despiertan en cada anochecer cuando mi cuerpo exige un poco de serenidad y descanso. Terrible maldición.

Ya es jueves.

Fear&Loathe in Las Vegas...